La obra de Gonzalo Casal se construye a partir de una relación temprana y constante con el arte. Sus primeros trazos, nacidos del dibujo, evolucionaron hacia el tatuaje, disciplina que ejerció durante años y que dejó una huella decisiva en su lenguaje visual. Luego de una pausa impuesta por circunstancias externas, su práctica artística se reconfigura y se materializa en los cuadros aquí presentados, síntesis de experiencia, técnica y búsqueda personal.